jueves, 24 de julio de 2014

En vacaciones...la vida interior... ¿qué?

Autor: Ma. Esther De Ariño | Fuente: Catholic.net
No olvidemos, porque estamos de vacaciones, todo el esfuerzo que hicimos para mejorar día con día cuando estábamos en tiempo de trabajo
En vacaciones...la vida interior... ¿qué?

Sería interesante preguntarnos si la vida interior puede o debe tener vacaciones.

Primero partiremos de lo que significa o encierra la palabra: vacación.

Vacación es la suspensión del trabajo o del estudio durante algún tiempo y este tiempo de asueto, descanso y recreo que siempre ha sido sumamente necesario para el hombre, lo es mucho más para el hombre de nuestros días. Y al decir el hombre nos referimos también a la mujer y a los pequeños y grandes estudiantes que llevan un tiempo largo y sostenido en sus quehaceres y trabajos.

El periodo de vacaciones es muy saludable para la mente y para el cuerpo pues la rutina y el esfuerzo de la vida diaria pueden llegar a sumirnos en el estrés y por lo tanto al menor rendimiento de nuestras capacidades. Todo esto lo sabemos y está muy bien hasta ahí, pero.. ¿y la vida interior... el espíritu?

Decididamente es otra parte de la que sabemos se compone el hombre y no puede entrar en vacaciones. El enemigo acecha, siempre está alerta... él no tiene vacaciones.

Darle vacaciones a nuestra vida interior sería empezar a perder terreno en la batalla del bien contra el mal.

Nuestro espíritu se nutre de la oración, de la meditación, de la cercanía de los Sacramentos y de la presencia de Dios.

Estamos de acuerdo que el cambio en nuestro modo de vivir por vacaciones hará un poco distinto lo habitual pero hemos de procurar dar en todo momento un lugar preponderante a esta parte íntima de nuestro ser.

Hemos de acrecentar el deseo de orar, de elevar nuestra alma al Creador al contemplar una puesta de sol, quizá el mar, quizá la montaña. ¿Quién no puede encontrar, si quiere, un momento para darle gracias a Dios por el lindo día de campo, de viaje, de museos, de alegre diversión, de descanso, de encuentro con amigos o familiares distantes y pedirle nos siga bendiciendo y aumentando nuestra fe, en el siguiente día?

¿Quién no puede, si se lo propone, cumplir con el precepto de la Misa los domingos y tratar de buscar la palabra adecuada, la semilla buena, dejada caer como al azar, para que más tarde germine en el alma de quien tuvimos la ocasión de tratar en un viaje, o en una reunión?

Las vacaciones de nuestro espíritu son un mayor acercamiento a Dios. Ahí se robustece, ahí cobra mayor vigor.

No olvidemos, porque estamos de vacaciones, todo el esfuerzo que hicimos para mejorar día con día cuando estábamos en tiempo de trabajo, por el contrario, empeñemos en obtener, donde quiera que estemos, un mejoramiento y superación en nuestra vida interior y el recuerdo de, que por donde pasamos, intentamos dejar una huella de luz para los demás. 

miércoles, 23 de julio de 2014

Lotería de Navidad


Ya  tenemos en nuestras parroquias la Lotería de Navidad.

Puedes comprar tu décimo en el despacho parroquial de la parroquia.
Anímate

Cartel del próximo curso Pastoral



Ya tenemos cartel oficial para el próximo curso pastoral, último de implementación del vigente PDP. Cabe recordar que el objetivo preferente de dicho año será: "Discípulos misioneros de la alegría del evangelio".

En este sentido la vicaría general editará un folleto para el estudio y concreción de la exhortación apostólica del Papa Francisco, "La alegría del evangelio". Igualmente, después de navidad se iniciará el proceso de evaluación y elaboración de un nuevo Plan Diocesano de Pastoral para el cuatrienio 2015-2019, fecha esta última que coincidirá con el bicentenario de la creación de la diócesis en 1819, horizonte que estará presente en la venidera planificación pastoral.

martes, 22 de julio de 2014

Memoria de Cáritas Interparroquial de Güímar


Ya disponemos en nuestro blog el Power Point de la Memoria de Cáritas Interparroquial de Güímar.
Pincha en el siguiente enlace:

Memoria Curso 2013-2014




Colabora con Cáritas a través de:

 Da tu donativo a Cáritas interparroquial de Güímar. Número de cuenta: 2100 6740 13 2200548640






Días y horario de Cáritas Interparroquial:

Atención base:   martes y viernes de 17: 00 a 18:30

Servicio de ropero: miércoles de 17:00  a  18:30

lunes, 21 de julio de 2014

La ermita de Santiago Apóstol de El Puertito de Güímar, desde su construcción hasta su elevación a parroquia (1953-1966)


Güímar-Ermita El Puertito     En 1949 se adquirió una imagen de Santiago Apóstol, como patrón de la cofradía de pescadores del mismo nombre que existía en El Puertito de Güímar; fue bendecida en la iglesia de San Pedro Apóstol por el párroco-arcipreste de Güímar, don Matías Batista Díaz, siendo llevada luego en procesión hasta El Puertito. El 25 del mismo mes se celebró su primera festividad, que tanto en ese año como en los siguientes se hizo en un local acondicionado para ello, hasta la construcción de su capilla. En julio de 1952 se bendijo por el mismo párroco la imagen de la Virgen del Carmen.
     La ermita se levantó en terrenos donados por el médico don Radamés Polegre Socas y su esposa, doña Ángeles García Fumero, siendo su promotora la recordada Hija Predilecta de Güímar doña Edelmira Pérez Campos, junto con su marido, el maestro don Leopoldo Mansito Rodríguez, que luego serían sus mayordomos. Fue bendecida en 1953 por el párroco-arcipreste de Güímar, don Matías Batista Díaz. En 1956 se adquirió la campana y en 1957 una imagen del Crucificado. En 1959 se elaboró su primer inventario. En 1961 quedó adscrita a la parroquia de Santo Domingo de Guzmán y en 1966 se creó la parroquia de Santiago Apóstol…
     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

viernes, 18 de julio de 2014

Maria y la oveja perdida

Hace tiempo vi un pequeño cuadro del Buen Pastor y algo en él me llamo la atención. Junto al pastor había una oveja más grande que las demás.

Era parte del rebaño pero distinta. Podía leerse en sus mansos ojos una súplica al Pastor, por una oveja que se había apartado del rebaño y se perdía en caminos sinuosos.

Esta mañana, mientras leo la parábola de la oveja descarriada, me llego hasta tu Corazón, Madre Santísima, para que me expliques esos detalles de amor que esconde la Palabra...

Y te acercas a mi alma, en la fresca brisa de esta mañana, a la sombra de los árboles de mi patio.

Las ovejas, hija, las ovejas y el Pastor... Por cierto, no es un Pastor común, es El Pastor por excelencia. Yo he sentido en mí los cuidados y delicadezas de este Pastor. Desde Nazareth, donde mi alma queda extasiada de gozo porque "en mí obró grandezas el Poderoso" (Lc 1,49)... Tú también puedes disfrutar de los cuidados y atenciones de este Pastor, tal como te lo asegura en la Parábola.

- ¡Oh Madre!, ¿Puedes guiarme para sacar de esta lectura el mayor fruto para mi alma?

Con gusto hija. Ven, vamos con el Pastor y su rebaño.

Y con mi corazón en el Tuyo nos vamos al desierto, por donde viene caminando el Pastor con sus ovejas.

Mira, hija, como las cuida. Las llama por su nombre y ellas reconocen su voz; lo siguen, sabiendo que, aún en medio del desierto, con tal Pastor, no pasaran hambre ni sed.

Cuando Pastor y rebaño están cerca nuestro, me aconsejas:

Fíjate que una se ha descarriado, se ha alejado y hasta cree que ya no puede regresar. Se siente perdida... Recuerda y gusta ahora las palabras de la Escritura "...Que hombre entre vosotros, teniendo cien ovejas, si llega a perder una de ellas, no deja las otras noventa y nueve en el desierto, para ir tras la oveja perdida, hasta que la halle?"

Me tomas, Madre, de la mano y me conduces, delicada y pacientemente, hasta muy cerca de la oveja perdida.

Mírala con tu corazón, hija, creo que la conoces...

Al acercarme a aquel sitio escarpado y de difícil acceso, esperando ver un pobre animal asustado, me encuentro... ¡Oh Dios! ¡Conmigo!. Me veo a mí misma, perdida tantas veces en tantos caminos mal elegidos, en tantas opciones equivocadas, en tanto olvido...

Entonces me abrazas, porque sabes que de mis labios no puede salir ni una palabra, pues tengo un nudo en la garganta... Un llanto contenido que mezcla antiguas penas y profundos agradecimientos...

¡Ay Madre! ¡Cuántas veces me perdí! ¡Cuántas veces me sentí sin caminos y hasta sin fuerzas para volver al rebaño!

Entonces descubro, con inmensa alegría que, cada vez que me sentí perdida, nunca se apartó de mis labios el Avemaría y hasta hubo una vez, en que la pena era tan honda y no había camino posible, a los ojos humanos, que desde el fondo de mi alma mi oración fue un profundo y silencioso grito: ¡Haz algo, por piedad, haz algo!....¡Cuántos recuerdos! Cuánto camino recorrido, cuántas esperas entre espinas...

Sin dejar de abrazarme, repites para mí las Palabras Santas: "Para ir tras la oveja perdida, hasta que la encuentre"

Escucha hija: "ir tras", o sea que el Pastor ya sabía dónde ir a buscarla. Y sólo el Pastor puede "ir tras" la oveja, porque los caminos son sinuosos, difíciles... ninguna otra oveja puede ir a rescatarla, solo el Pastor.

- ¿Por qué sólo el Pastor, Madre? ¿Por qué solo Él puede recatarla y no otra de las ovejas del rebaño?

Porque el territorio donde está perdida, hija, es su corazón, solo Jesús puede entrar en él, aliviar heridas, curar desilusiones, acortar esperas...

En el silencio asombrado de mi alma me veo tantas veces socorrida, como si nombrarte, Madrecita, haya sido el grito de auxilio que traspasó todas las distancias, todos los abismos, todos los dolores...

Recuerdo el cuadro del Buen Pastor, esa oveja grande pintada junto a Él... ¡Eras tú Madrecita! ¡Tú que escuchabas mi voz, mi súplica, mi llanto! ¡Tú te acercaste al Pastor y suplicaste por mí! ¡Gracias, Madre, gracias!

Arropada bajo tu manto, sigo escuchando tu sabia enseñanza...

"Y cuando la hallare, la pone sobre sus hombros, muy gozoso, y vuelto a casa convoca a amigos y vecinos y les dice "Alegraos conmigo, porque halle mi oveja, la que andaba perdida"

Ya se escuchan los pasos del Maestro que me ha hallado y viene por mí, pobre oveja enredada entre espinas y los pasos del Maestro son pasos conocidos... tienen el sonido de tantas absoluciones recibidas en la Confesión, de tantos "El Cuerpo de Cristo" escuchado al recibirle en la Eucaristía... el eco de tantos buenos hermanos acercándome una palabra, un abrazo, un corazón que me escuchó y me contuvo... ¡Cuantas veces el Maestro me puso sobre sus hombros!¡Cuántas!

Hija -continúas, para que no pierda ni una sola enseñanza- que no te pasen desapercibidas las dos palabritas siguientes..."la pone sobre sus hombros MUY GOZOSO." Este detalle de infinita misericordia es el que has de recordar, confiada. Cuando Él te ha hallado, su Corazón ha sentido una enorme alegría, alegría que se ha extendido por todo el Cielo. Algunas veces ha esperado largo tiempo a tu lado, hasta que tú quisiste o pudiste estirar tus brazos hacia Él. Jesús es paciente, hija y la inmensidad de su Paciencia es tan insondable como su Misericordia.

Que enorme paz ha sentido mi alma cada vez que el Maestro me llevó en sus hombros. Una paz profunda, gozosa, infinita, una paz que nada en este mundo puede darme.

Aún falta otro detalle. Si lo buscas, lo descubrirás
- Y repites para mí: "Alegraos conmigo, porque halle mi oveja, la que estaba perdida"

- Mi oveja... mi oveja- repito mientras las palabras me van mostrando sus profundos secretos de amor.

Así es, querida mía, cuando el Maestro dice "mi oveja" no dice "cualquier oveja", sino "mi oveja", porque le perteneces. Por filiación divina eres hija de Dios, por el Bautismo. "Mi oveja, la que andaba perdida". Su gran Misericordia no tiene en cuenta los motivos por los que te habías perdido... no hay reproches, hay amor, un amor tan grande que el encontrarte ha llenado de gozo Su Corazón.

Recuerda estas palabras, hija, cuando sientas que te alejas del Pastor... recuerda también que por lejos que estés, escucharé tu oración de súplica y se la acercaré a mi Hijo, para que vaya "tras de ti".

Recuérdala, no sólo cuando tú te hayas perdido, sino también cuando veas alejarse del Pastor a aquellos que amas, a los que conoces y a los que no amas también... Tú no puedes caminar tras ellos, porque a la profundidad de su alma solo el Buen Pastor puede llegar, esperar con paciencia infinita y, en los tiempos y modos de Él (no en los tuyos) abrazar y cargar a salvo en sus hombros a esas ovejas por las que tú le has suplicado... Suplica para ellas la gracia del perfecto arrepentimiento y deja en manos del Pastor los tiempos y las circunstancias...


Me colocas amorosamente sobre los hombros del Buen Pastor y, como despedida, lees para mí el final de la Parábola: "Así os digo habrá gozo en el Cielo, más por un solo pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de convertirse"...

Jesús me carga sobre sí y me devuelve al rebaño. Tú estás junto a Él y le hablas de tantas otras ovejas que necesitan su abrazo, les presentas las oraciones que, de ellas o por ellas, has recibido.

Madre, que jamás desoyes a tus hijos, te pido la gracia de que nunca falte en mis labios un Avemaría por mí, por cada uno de mis hermanos, en la plena confianza de que el Buen Pastor te ha de escuchar y llegará a cada corazón en sus tiempos, en sus circunstancias, para Gozo perfecto de Su Corazón y de todo el Cielo.


Amigo mío, amiga mía... que quizás sientas que andas por caminos sinuosos y con espinas…o quizás veas por estos caminos a aquellos que amas…. No apartes jamás de tu corazón el Avemaría, en la total confianza de que tu Madre hará llegar tus súplicas al Pastor...

jueves, 17 de julio de 2014

Embarcación de la Virgen del Carmen en Imágenes

Ya disponemos en nuestra galería las fotos de la embarcación de Ntra. Sra. del Carmen que tuvo lugar en el Puertito de Güímar.

Pincha en el siguiente enlace:

Virgen del Carmen 2014

Agradecemos a Isidra Campos y Kevin Rodríguez por las fotos.

Nota: Se comunica que las fotos que nos ceden para crear los álbunes de fotos de nuestro blog parroquial son privadas y por lo tanto son para visualizarse y nunca descargarlas.

Si necesita alguna o quiere alguna debe ponerse en contacto con nosotros o con el autor de la foto ( ya que están firmadas por ellos ) y les facilitaremos una copia pero nunca descargarlas.

Gracias

Católicos desorientados

Un católico pierde el norte de su vida cuando sucumbe al materialismo, cuando se deja atrapar por las modas
 
Un católico pierde el norte de su vida cuando sucumbe al materialismo, cuando se deja atrapar por las modas, cuando mendiga fuera de su propia Iglesia lo que encontraría en ella con mejor formación y con una auténtica vida de sacramentos.

Lo que acabamos de describir ocurre con más frecuencia de lo que imaginamos. Hay bautizados que casi no leen el Evangelio, pero que consultan los horóscopos. O que no van a misa cada semana, pero acuden a centros y cursos de técnicas confusas, incluso esotéricas y claramente contrarias a la fe. O que no saben distinguir entre un pecado mortal y un pecado venial, pero repiten mantras o aprenden posturas para “relajarse” que vienen de un Oriente muchas veces ajeno al cristianismo.

Hay católicos así, desorientados, porque falta fe, porque no hay una opción decidida por Cristo y por sus enseñanzas, porque no se confía en la Providencia del Padre, porque se vive según las impresiones del momento o según los consejos de los amigos.

Frente a tanta confusión, hace falta promover un serio estudio de la fe. Aprender a leer la Biblia, estudiar el Catecismo de la Iglesia católica, conocer los concilios que van desde Nicea hasta el Vaticano II: son requisitos para empezar a vivir, de verdad, como hijos de la Iglesia.

Además, hay que acercarse a los Santos Padres y a tantos santos y santas que a lo largo de los siglos han presentado caminos de espiritualidad muy hermosos, porque nacen directamente del Evangelio. Nombres como san Agustín, san Atanasio, san Doroteo de Gaza, san Bernardo, santo Tomás de Aquino, santa Teresa de Jesús, san Ignacio de Loyola, san Juan de Ávila, san Pedro de Alcántara, san Francisco de Sales, deberían convertirse en compañeros cercanos y en alimento para nuestras almas.

Desde una vida de oración sencilla y auténtica, con el compromiso sincero de vivir para Dios y para los hermanos, será posible superar tantas desorientaciones que amenazan nuestra fe. Entonces llegaremos a ser auténticos discípulos de quien dio su Cuerpo y su Sangre para salvarnos del pecado y hacernos hijos del mismo Padre.