miércoles, 31 de agosto de 2016

Esta noche daremos la bienvenida al mes de Septiembre

Esta noche a partir de las 23.45 nos concentraremos en el atrio de la parroquia de San Pedro Apóstol para dar la bienvenida al mes de Septiembre con el repique de campanas y sonido de los Bucios de los guanches.

A continuación entraremos al templo parroquial para tener una oración especial a los pies de Nuestra Señora de El Socorro.

martes, 30 de agosto de 2016

Parábola de los talentos


Mateo 25, 14-30. ¿Qué has hecho hoy? ¿Cuántas veces has dejado sin hacer lo que debías?


Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net 



Del santo Evangelio según san Mateo 25, 14-30
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado. Su señor le dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegándose también el de los dos talentos dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado. Su señor le dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegándose también el que había recibido un talento dijo: Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo. Mas su señor le respondió: Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. 

Oración introductoria
Señor, gracias por los talentos que me has dado. No permitas que la apatía o el desánimo me lleven a enterrarlos o a utilizarlos para mi beneficio personal. Ilumina mi oración, permite que me acerque a Ti con confianza y con un corazón sincero, para desprenderme de mi voluntad y unirme más a la tuya.

Petición
Padre, ayudanos a comprender que lo que se nos ha dado se multiplica dándolo. Es un tesoro que hemos recibido para gastarlo, invertirlo y compartirlo con todos.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Poner a trabajar el talento recibido.
En este pasaje pareciera descubrir un Dios severo, un Dios ambicioso que sólo se preocupa por su dinero y por la eficacia de sus empleados. Pero necesito no quedarme en lo superficial de tu Evangelio sino poder ir a lo profundo, a la enseñanza que me quieres dejar.
Algo en lo que podría fijar mi mirada es que no dejas a ningún obrero sin talento. A todos les das algo con lo cual puedan fructificar. A uno le das diez, a otro cinco, a otro uno. Y a mí, ¿cuántos me has dado? … Dame la gracia de descubrir cuáles son esos talentos y ayúdame a no compararme con aquellos que puedan tener más o mejores talentos que los míos. Tú has repartido los talentos de acuerdo a la capacidad de cada uno.
Los talentos no son un derecho. Son un regalo que tu amor me hace. Generalmente un regalo se recibe para usarlo, ponerlo en acción, compartirlo. No lo recibo para guardarlo sin destapar y mantenerlo ajeno a mi vida. Esto fue lo que hizo aquel siervo del Evangelio. No se detuvo a valorar la confianza que le había dado su señor, ni lo valioso del único talento que poseía, ni lo mucho que podía ganar con él. Simplemente recibió y escondió, desenterró y entregó.
Dame la gracia, Señor, de poner a trabajar los regalos, los talentos que me has dado. Que no tema arriesgar los talentos que me has regalado para así hacerlos multiplicar. Dame la confianza necesaria para poner toda mi vida al ruedo y así crecer en mi plenitud personal y en la extensión de tu Reino.

«Ante las necesidades del prójimo, estamos llamados a privarnos —como esos niños, de la mitad del filete— de algo indispensable, no sólo de lo superfluo; estamos llamados a dar el tiempo necesario, no sólo el que nos sobra; estamos llamados a dar enseguida sin reservas algún talento nuestro, no después de haberlo utilizado para nuestros objetivos personales o de grupo.»
(S.S. Francisco, Angelus, 8 de noviembre  de 2015).
Reflexión
Los talentos no sólo representan las pertenencias materiales. Los talentos son también las cualidades que Dios nos ha dado a cada uno.

Vamos a reflexionar sobre las dos enseñanzas del evangelio de hoy. La primera alude al que recibió cinco monedas y a su compañero, que negoció con dos. Cada uno debe producir al máximo según lo que ha recibido de su señor. Por eso, en la parábola se felicita al que ha ganado dos talentos, porque ha obtenido unos frutos en proporción a lo que tenía. Su señor no le exige como al primero, ya que esperaba de él otro rendimiento.

Igualmente se aplica a nosotros, según las posibilidades reales de cada individuo. Hay personas que tienen gran influencia sobre los demás, otras son muy serviciales, otras, en cambio, son capaces de entregarse con heroísmo al cuidado de personas enfermas, los hay con una profesión, con un trabajo, con unos estudios, con una responsabilidad concreta en la sociedad...

Pero puede darse el caso del tercer siervo del evangelio: no produjo nada con su talento. A Cristo le duele enormemente esa actitud. Se encuentra ante alguien llamado a hacer un bien, aunque fuera pequeño, y resulta que no ha hecho nada. Eso es un pecado de omisión, que tanto daña al corazón de Cristo, porque es una manifestación de pereza, dejadez, falta de interés y desprecio a quien le ha regalado el talento.

Analiza tu jornada. ¿Qué has hecho hoy? ¿Qué cualidades han dado su fruto? ¿Cuántas veces has dejado sin hacer lo que debías?

Propósito
Señor, qué fácilmente olvido lo fugaz y lo temporal de esta vida. En vez de buscar multiplicar, en clave al amor a los demás, los numerosos talentos con los que has enriquecido mi vida, frecuentemente me dejo atrapar por el camino fácil de la comodidad o la ley del menor esfuerzo. Concédeme la gracia de saber reconocer y multiplicar los dones recibidos.

viernes, 26 de agosto de 2016

La imagen de Nuestra Señora de El Socorro

       
 Se trata de una imagen barroca de autor desconocido, tallada en madera con bastante naturalidad y perfección artística, y que fue realizada para la Ermita de El Socorro.
         La fecha exacta de su llegada se desconoce, pero en el año 1643 ya se citaba como imagen que se hallaba en este templo.
         En la peana verde sobre la cual descansa la Imagen se puede leer: “TA MARIA DEL SOCORRO HISO LAN(...) EN TF.E An DE 16( en pan de oro) 30(en purpurina)”. Esta fecha no coincide con la fundación de la ermita, y los datos aparecen incompletos como consecuencia de los cortes efectuados en la peana para poder colocarla en las andas.

jueves, 25 de agosto de 2016

El Socorro del ayer

       
 El barrio del Socorro, como todos nuestros barrios, ha sufrido modificaciones con el paso de los años debido a la evolución de las costumbres sociales, así como a la mejoría experimentada en los medios de comunicación que se han establecido entre este paraje y el núcleo urbano de la ciudad.
         Bueno es hablar de aquellas viejas costumbres que el paso del tiempo quiere borrar, y recordamos con una sonrisa de cariño.
         Al principio de este siglo el caserío del Socorro estaba constituido por la Ermita, la Capilla de Abajo, una serie de cuevas utilizadas como refugio de pescadores y algunas casas de vecinos que se habitaban en verano o durante la fiesta. Estas cuevas servían de cocina y dormitorio, sin embargo carecían de baño, teniendo que realizar estas necesidades detrás de algún balo o tabaiba, o aprovechar el oscuro de la noche para ir a los “callaos” de la mar.
        Años más tarde se fueron construyendo el resto de viviendas que forman el núcleo y que unieron a la Ermita con la Capilla de Abajo, para llegar a formar el actual caserío.
        Es a  finales del siglo XIX y comienzos del XX cuando se labraron las Piedras de Destilar por maestros canteros de Araya y Barranco Hondo, en terrenos de don Miguel Rodríguez Cervantes y conocidos como Piedras Destila, las cuales se transportaban en barcos hasta el Puerto de la Hondura de Santa Cruz de Tenerife. Desde allí se enviaban para su venta a Santa Cruz, La Laguna y a muchos pueblos del norte de la isla. La cueva de José Jorge Pérez sirvió de refugio al barco que las transportaba.
         También por esta época se llevaban piedras de cal al Socorro para su combustión. El material procedía de Fuerteventura y era traído en barcos hasta el Socorro, bajándolo a pequeñas barcas que lo transportaba hasta la orilla. También se desembarcaba en el Puertito y desde allí era llevado a lomos de bestias hasta el Socorro. El horno, del cual se obtenía yeso y cal, era propiedad de la familia Ramos y estaba situado a medio camino entre la Charcada y las Piedras Destila.

miércoles, 24 de agosto de 2016

La Fiesta de El Socorro y sus cambios de fechas

La festividad  de El Socorro se vio favorecida por la desaparición de la que se celebraba en honor a la Virgen de los Remedios, compatrona de la parroquia de San Pedro Apóstol, pues la devoción de esta imagen había decaído notablemente desde la segunda mitad del siglo XVII, y su festividad, que se celebraba anualmente el 8 de septiembre, dejó de realizarse a comienzos del siglo XIX por no contar con arbitrios que la mantuviesen.
También esta fiesta se vio beneficiada en 1835 por dos graves sucesos.
El primero la desamortización del convento dominico de Candelaria, con el siguiente despojo del Santuario, que culminaba así la decadencia de dicho centro mariano iniciada con la desaparición de la primitiva imagen.
El segundo fue el incendio de la ermita de las Mercedes de Abona, que también rivalizaba por atraerse a los romeros del resto de la Isla, y del que se barajó la posibilidad de haber sido provocado. Lo cierto fue que la festividad de El socorro salió potenciada y acaparó la atención de Tenerife, especialmente del Norte, durante gran parte del siglo XIX, hasta que Candelaria recuperó su antiguo esplendor.
De forma anecdótica, como consecuencia de la desaparición de la imagen original de Nuestra Señora de Candelaria, acaecida por el aluvión de 1826, desde Candelaria se intentó por todos los medios suplirla por la copia que se guardaba en la iglesia parroquial de Adeje y, al no lograrlo, por la que se veneraba en El Socorro; e incluso pervive la idea de que se intentó robar la pequeña imagen güimarera, lo que no se logró por la intervención vecinal, que estaba advertida de tal posibilidad.

martes, 23 de agosto de 2016

El Camino de El Socorro

En un nivel etnográfico, el Camino del Socorro aparece unido de una manera fundamental con la Bajada al Socorro, tradicional romería (una de las más antiguas de Canarias) que lleva a la imagen de la Virgen del Socorro hasta la playa de Chimisay el 7 de Septiembre (durante los últimos 162 años, antes se celebraba en otras fechas), para allí conmemorar la aparición de la imagen de la Virgen de Candelaria a un grupo de pastores guanches, años antes de la Conquista de las Islas. El Camino del Socorro sigue el eje longitudinal que enlaza el núcleo de Güímar con los barrios de San Pedro Arriba y San Pedro Abajo. A partir de este último y atravesando el barrio del Calvario, este eje se prolonga a lo largo del Camino hasta el caserío de El Socorro, en la costa, a unos 5 kilómetros.
El Camino del Socorro se puede considerar dividido en dos tramos de características bien distintas. Desde el barrio del Calvario en dirección al mar, el Camino está asfaltado y a su alrededor surgen pequeñas explotaciones agrícolas, fincas, y viviendas que en los últimos años han crecido en número. Coincidiendo con su cruce con la Autopista del Sur TF-1, el Camino toma otras características. A partir de este punto, se dirige a El Socorro por un paisaje antiguamente agrícola y en estado actual de abandono (por la adquisición de los terrenos por el Polígono), junto al Malpaís de Güímar. Deja de estar asfaltado ser un camino de tierra con tramos de empedrado, algunos de ellos en buen estado de conservación.

lunes, 22 de agosto de 2016

La albahaca y la Fiesta de El Socorro


               
La costumbre de adornar la Ermita de El Socorro con albahaca es muy antigua, siendo imposible determinar la fecha exacta del comienzo de algo que hoy se ha convertido en uno de los símbolos de identidad de esta singular Fiesta.
                El origen del adorno vegetal de la Ermita (albahaca, lluvias, ramas de palmeras, dátiles y gran variedad de flores) se pierde en el tiempo. Siempre ha sido una costumbre el adorno vegetal en las festividades, tanto en los recintos religiosos como en los exteriores, y más  aún en el caso de de la Virgen del Socorro que había sido nombrada Patrona de los Campos y la Sementera el 18 de diciembre de 1643, año en que además se creó su Cofradía: “Estando presente Juan Díez Lugo, Beneficiado de la Parroquia de San Pedro de Güímar y Santa Ana de Candelaria en la puerta de la ermita, a los allí reunidos les dice que nombren a la Virgen del Socorro y su Precioso Hijo, su abogada por las necesidades de agua que había en las sementeras”

viernes, 19 de agosto de 2016

¿Por qué y cómo visitar al Señor Jesús Sacramentado?




¿Quién no necesita de un amigo con quien caminar a lo largo de la vida? ¿Quién no necesita de una persona que nos escuche y acoja con el mayor aprecio? ¿Quién no necesita de alguien con quien compartir la alegría fraterna de la amistad, y siempre dispuesta para ayudarnos en los momentos difíciles? El mejor de estos amigos es Jesús, nuestro Reconciliador, a quien podemos recibir en el Sacramento de la Eucaristía, y a quien también podemos visitar, acompañándolo ante el Sagrario, en el silencio de una capilla o de una iglesia.
El Señor Jesús nos llama «amigos». Está siempre con nosotros y, como sabemos, eso se manifiesta de modo visible en la Eucaristía,«sacramento del Sacrificio del Banquete y de la Presencia permanente de Jesucristo Salvador». Siendo un sacramento admirable, a veces se nos olvida que podemos recurrir a él con frecuencia. No tenemos que esperar cada Domingo para encontrarnos con Cristo presente en la Eucaristía. Podemos salir al encuentro del Señor. Ahí Jesús nos espera siempre, anhelante de que le abramos el corazón en la intimidad de la oración.